Melania Díaz Casas has not received any gifts yet
Posted by Nick Young on December 2, 2009 at 6:30am
Posted by Cindy Fallsen on December 1, 2009 at 10:57pm — 1 Comment
Posted by LEONARDO BASILE on December 1, 2009 at 4:04pm
Posted by Jessica Cochran on December 1, 2009 at 3:00pm
Posted by Eley on December 1, 2009 at 1:35pm
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Después de toda una vida en la exploración de lo figurativo, Melania incursiona en el vasto terreno que siempre le perteneció, en el supramundo de lo intangible; se convierte en traductora de los dialectos universales de la abstracción.
Las vivencias de una mujer esencialmente espiritual se funden como nunca en el crisol de la abstracción lírica, cromáticamente rica, fresca; técnicamente correcta, indescifrable, virtuosa y maravillosamente pulcra.
Melania recupera para nosotros la espontaneidad de la infancia, se despoja de prejuicios y elementos anecdóticos para ofrecer un arte puro, solo posible desde la honestidad. Colores que normalmente se enfrascan en una lucha encarnizada, en su obra danzan armoniosamente para rendir tributo a la luz, principio y fin de la pintura; mensajera de las profundidades crípticas del alma que emite dulces cantos cromáticos, veladuras; lo mismo que profiere gritos desgarradores en pinceladas violentas y temerarios contrastes. Es la vida misma con su topografía accidentada, sus borrascas miradas a contraluz, el encuentro con la belleza en cada instante; la congruencia entre el vivir y el quehacer.
Melania afronta la responsabilidad que conlleva el poseer semejante talento asumiendo una postura humilde, lejos de ínfulas, pretensiones y otros lastres que suelen impedir el despegue a los artistas, hacia horizontes verdaderos, hacia un desarrollo pleno de sus facultades; de esta manera, logra espléndidas obras que nos recuerdan las de la gran Lilia Carrillo pero mas gozosas, festivas, casi carnavalescas; eso si, conservando en todo momento la armonía, reflejo de una escala de valores ordenada y bien cimentada, aun en el aparente caos de la abstracción; cada matiz, cada línea y mancha se apropia de un espacio dentro de la tela; funcional e intuitivamente indispensables incursionan en las fibras internas de quien las observa, tal vez no a priori; estas obras son para degustarse lentamente, hay que paladear cada centímetro cuadrado, caminarlo, y hasta escucharlo, porque tienen mucho que decir y tenemos mucho por descubrir en los inmensos macro universos iluminados por la luz interna de esta joven artista Duranguense.
Ricardo Fernández